Empezemos por hablar del amor y de su ausencia. ¿Qué es el amor? Supongo que para cada uno el amor significa una cosa diferente. Para mi, por ejemplo, el amor está unido a la confianza, a la pasión, a la sinceridad, la comprensión, entre tantas otras cosas. Para otras personas les es suficiente con saber que tienen a otra persona, sin más. ¿Te has preguntado alguna vez si lo que das a tu pareja es suficiente? Yo creo que si me lo he preguntado en varios momentos de mi vida, y en ocasiones he necesitado esforzarme más. De momento para mi es una gran satisfacción y me siento plenamente dispuesto a hacer todos los esfuerzos necesarios, porque estoy enamorado. Sin embargo, hay otras personas que no sienten el amor de la misma forma, ahí está el problema. Me refiero a la situación en la que ella reclama afecto y él no lo proporciona. Obviamente no hablo de mi propia vida, aunque si de personas a las que tengo un cariño incondicional.
Entonces, ¿a ella le toca esperar un cambio que no llega? Conformándose con la vida que él le proporciona y que a ella no le llena, que le resulta vacía y la hace consumirse en su soledad. Pero ella es fuerte y la soledad y la tristeza se endurecen por fuera dando lugar a una capa protectora que la aísla y la protege. Está sola, con ella misma. Es independiente, ha aprendido a no necesitar nada de nadie, ni material ni afectivo. Es una mujer preparada para tomar cualquier decisión. Pero, ¿y él? Mientras los años pasaban, él veía caer las hojas del calendario, su disposición a cambiar una situación que él mismo ha instaurado no cambiaba. Y el tiempo sigue pasando a ritmo constante. Y ella avanza por el camino sin el cariño que necesitaría. Lo reclama, pero en el fondo sabe que él no puedo proporcionárselo. Porque algunas personas tienen las limitaciones propias de quién está absorbido por las inseguridades. Y es ella, y todos los que le rodean, los que ven que la situación no es eterna, que todo tiene un final.
Y ese final llegó, o eso creo yo. Y el arrepentimiento, las segundas oportunidades y el afecto ya no tienen cabida. Ya no se quieren aceptar las demandas del pasado. La protección que la envuelve se ha hecho tan densa que ya no parece ni ella misma. Ahora, ¿quién es? Otra persona a la que la soledad la ha curtido, a base de frío y lágrimas. ¿Quién es el? Un hombre al que le tiembla la mano, la voz y que no ve futuro cierto sino es con ella. ¿Y que esperamos los demás? No lo sé.
Podré hablar horas y horas con cada uno, sin pretender arreglar nada, sin intentar interceder por nadie. Ahora me siento como un espectador ante el final de una partida de ajedrez; un jugador se encuentra en jaque y el otro esta dispuesto a mover rápidamente, levantarse e irse. Ella gana, en el juego, en la vida las cosas no son así de sencillas. En la realidad quedan atrás muchos momentos y recuerdos, abandonados en una esquina, como juguetes rotos.
Y son éstos ecos de tempestad los que oigo en el silencio de mi habitación, a las tantas, escuchando las palabras de cada uno reverberar en los circuitos sobrecargados de mis neuronas. Y pienso, ¿qué hay de la felicidad? ¿Dónde está?, si es que alguna vez estuvo. Llego a la conclusión de que no se puede buscar, sino construir a base de mucho esfuerzo y empatía, dando sin esperar recibir, por lo menos a corto plazo. Ahora él quiere dar lo que ella ha estado todos estos años esperando, pero su corazón se cerró y se zambulló en un profundo océano de secretos, al que él ya no podrá acceder nunca, por mucho que lo intente. Quizás ni en los mejores momentos tuvo acceso. A veces pienso que todo fue una ilusión que ella nos quiso hacer ver a todos durante todo este tiempo. Ilusión construida a base de muchos momentos vacíos en los que pensaba que no era lo más conveniente girar a la vuelta de la esquina, para desaparecer en la bruma del pasado.
Y hasta aquí llegó todo. Arrepentimiento por parte de él, ganas de vivir y ansia de libertad por parte de ella. Él tendrá que ir al oculista para aprender a ver mejor a las personas, ella al otorrino para comprender que es lo que le dice el corazón tanto tiempo callado por la razón y el sacrificio.
En el fondo, sólo quiero que estén bien. Confío en que en éste mundo tan enrevesado consigan encontrar cada uno su camino, y a base de mucha paciencia y constancia construir de nuevo su propia felicidad, sin espejismos ni ilusiones.
Lo único que tengo claro de todo es que yo seguiré ahí, apoyando, queriendo y escuchando.
Cuantas lágrimas empañarán nuestros ojos de ahora en adelante. La galerna se acerca a nuestras vidas.
